Ministro de Educación José Antonio Chang: “Palabra de ministro”.

Ministro de Educación José Antonio Chang: “Palabra de ministro”.

La frase «Palabra de ministro» no es inocente. «Palabra de maestro» fue el eslogan con el que Pedro Castillo, el expresidente que intentó dar un golpe de Estado, ganó las elecciones presidenciales en 2021 contra Keiko Fujimori.

Por Leonardo Serrano Zapata.

El ministro José Antonio Chan aseguró el día 29 de setiembre durante su visita a la IE 385 José Olaya, en Independencia (Lima), que, al término de los cinco años de gobierno de la presidenta Keiko Fujimori, «se cumplirá el compromiso de entregar dos mil escuelas totalmente reconstruidas y tres mil reparadas». Y remató con una frase: «Palabra de ministro». De ahí surgen dos reflexiones.

La primera: de tanto confrontar al rival, terminas admirando su capacidad de convocatoria y su marketing político. Y lo haces en un mal momento. La presidente Fujimori pasó de preferencias superiores al 40% a cifras cercanas al 20%, y aún no sale la medición de septiembre, con el incremento de inseguridad y sin evaluar el manejo de la violencia escolar. Tampoco la propuesta del ministro de enviar a los estudiantes agresores a la modalidad EBA, que no tiene condiciones para atender a quienes podrían ser expulsados de los colegios.

La segunda: la falta de ideas para construir un mensaje propio. Si debes colgarte de tu adversario para cambiar la narrativa, en un momento en que nadie habla de Castillo y el magisterio no evoca sus medidas, como el pago de la CTS docente o el aumento de sueldo, algo no funciona.

Incluso la puesta en escena incomoda. Ayer la presidenta improvisó en Chincha una visita de cinco minutos a una escuela primaria, sin ningún instrumento de recojo de información que permitiera conocer sus condiciones y tomar acciones concretas. La diputada Rosángela Barbarán, cercana al poder, grabó la escena con su celular, como si Presidencia no tuviera equipo de comunicación. Parece que el entorno presidencial está rodeado de gente ayayera.

Fuente: Minedu, primera escuela modular IE 22334, ubicada en el distrito de Salas (ICA) valorizada en S/5 millones.

Pero vayamos al fondo. Construir I.E. bajo el modelo de escuelas modulares como las 2 000 prometidas, según MINEDU y Defensoría del Pueblo, es una alternativa transitoria y de uso temporal; no garantiza calidad. Además, la normativa vigente la describe como una solución provisional. Es una infraestructura costosa. ¿Qué herencia le quieren dejar a la educación pública tras el quinquenio del fujimorismo?

Respecto a las 3 000 escuelas supuestamente reparadas, las cifras oficiales no respaldan ese anuncio. En el Plan Nacional de Infraestructura Educativa 2024-2030 no figura una meta que se aproxime siquiera a las 500 instituciones, y el proyecto de presupuesto enviado al Congreso para 2027 tampoco contempla inicialmente dicha inversión.

Incluso sumando las carteras de inversión de los gobiernos regionales y locales —asunto que exige un análisis independiente—, el total no alcanzaría ni a mil escuelas de las tres mil prometidas.

La única vía para ejecutar un volumen de esa escala sería modificar el modelo de inversión pública (Invierte.pe), una reestructuración que podría tomarle al Ejecutivo hasta tres años, tal como ocurrió durante la gestión de Pedro Pablo Kuczynski al transitar del antiguo SNIP a Invierte.pe. Para eso, tampoco necesita el gobierno facultades legislativas.

Una promesa sin presupuesto no es “palabra de ministro”. Los escolares, las familias y los docentes merecen metas con financiamiento, cronograma y calidad verificable, no eslóganes prestados.

Me pregunto si el siguiente paso del ministro Chang será ponerse el sombrero.