NICOLÁS HIDROGO COMENTA NUEVA PUBLICACIÓN MACOTEX: "SIETE PECADOS CAPITALES DE LA EDUCACIÓN ACTUAL. ÉTICA FICCIÓN" DE GILBERT DELGADO.
Siete pecados capitales de la educación actual, es una obra que utiliza como metatexto y punto de partida las anécdotas pedagógicas, la metapoética literaria, la ludicidad ficcional y la técnica del apólogo, para abordar una crítica intraescolar al sistema en sus prácticas arcaicas y enrostrar los consabidos mitos del proceso enseñanza-aprendizaje.
Arquetipado con experiencias docentes de aula, con una filosofía de la educación autocrítica y del arte decadente por actitudes anacrónicas, Gilbert Delgado nos lleva de la experiencia de la connotatividad literaria a la denonatividad científica de la pedagogía. De la crisis de valores en la educación y las erradas concepciones y prácticas docentes, a los acertijos lingüísticos que ponen a prueba no sólo la imaginación, la inteligencia, sino fundamentalmente la concentración analítica. Esa imbricación de vaso comunicante temático y soldadura forjadora, sólo la puede crear la función dual de docente de aula y la condición de artista de la palabra.
Catorce piezas literarias interconectadas por el texto final ― la reflexión crítica de nuestra educación ― señalan un derrotero de función pedagógica a través de la literatura para comprender que existen diversas formas de abordar una problemática, y que con el enfoque literario y paradigmático, hacemos que no sea un conflicto sin salida, sino una invitación al cambio con el suave arrullo de la palabra y de los pre-textos temáticos.
El autor no ejerce la crítica explícita del sistema educativo sino que, como todo buen narrador en su obra, la sugiere, la presenta, describe las situaciones y entremezcla la prosa poética con las microhistorias y reflexiones mediante una prolija lírica. El libro se convierte en una obertura literaria con un final de moraleja traslativa donde sujeto y objeto de la educación armonizan, señal que preconiza una interacción entre el arte y la educación, entre el maestro y el artista, entre el enseñante de Lengua y Literatura y el creador de mundos ficcionales.
Este es un texto fundamental para comprender la realidad educativa casuística y un análisis focal de la gestión pedagógica del día a día. Si bien la labor del artista no es moralizar, sino escribir sobre tópicos poéticos de manera libérrima; en el docente, es construir e implementar un código de valores en el futuro ciudadano. Porque, al fin y al cabo, al maestro y al artista se le pide por igual una función humanizadora: a uno con la palabra embellecida y tropolizada, al otro con el ejemplo formador y desarrollador.
Nicolás Hidrogo Navarro.

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