¡Un poco más de sangrecita, para la mesa del señor López Chau!
El candidato presidencial Alfonso López Chau, según la encuestadora CPI, se ubica en tercer lugar con el 5,1% de intención de voto, a poco menos de siete semanas de los comicios del 12 de abril.
Por Leonardo Serrano Zapata
Los números indican que habrá segunda vuelta. Todo parece indicar que Chau espera que Aliaga y Fujimori se desgasten mutuamente para recoger los votos que queden en el camino. En el Perú, para recuperarse de una anemia política, es bueno un poco de sangrecita. Chau necesitará comer más: en los mercados, en las plazas y sobre todo convencer a los indecisos que representan el 29,1% de la simpatía electoral, esto para tener energía y repuntar en las encuestas.
Sin embargo, las simulaciones
realizadas por CPI advierten un escenario adverso para el partido Ahora Nación,
no tendría asegurada la presidencia de llegar a segunda vuelta contra López
Aliaga, quien actualmente registra el 13,9% de preferencia electoral según la
misma encuestadora, en todos los escenarios “Porky” contra los cinco primeros,
resultaría el vencedor. Por lo tanto, necesita pasar a segunda vuelta con Keiko
con 7% de simpatía
electoral. Tarea no tan sencilla, salvo que Keiko también decida ponerse a
dieta electoral; sangrecita y chicharrón.
El efecto Balcázar y la presencia
de la izquierda en el gobierno podrían pasarle factura al exrector de la UNI;
esa es, al menos, la apuesta de la DBA. Pero la derecha no siempre se sale con
la suya. El partido del “casco blanco” ha declarado públicamente que expulsó al
hoy encargado de la presidencia del Perú, José María Balcázar en 2025.
Chau, aunque intenta deslindarse
de posiciones vinculadas a la izquierda radical, varios de los nombres
convocados como candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados provienen de
ese espacio político. La distancia entre el discurso y las adherencias al
partido es, por ahora, difícil de ignorar.
López Chau se presenta con un
casco blanco, sin ser ingeniero. Con ese gesto replica la estrategia que
Alberto Fujimori empleó contra Vargas Llosa: apelar a una narrativa técnica y
pragmática, vestirse de hombre de acción y captar respaldo ciudadano con el
mensaje de "obras y más obras". El candidato, no obstante, enfrenta
cuestionamientos derivados de su gestión en la UNI que aún generan debate y no
han sido respondidos con suficiente claridad. Sorprende que no proponga ideas
claras para la educación superior o básica, debería ser su fuerte.
El economista Lopez Chau, afirma que
Julio Velarde será su aliado en el uso de los llamados "bonos
soberanos" para ampliar la base de liquidez destinada a inversiones
públicas. Parece más una estrategia de legitimación que una propuesta viable.
El presidente del directorio del Banco Central de Reserva del Perú no es nuevo
en el juego político y no va a subordinar la autonomía constitucional del BCRP
a la agenda política de un Ejecutivo. Invocar su nombre como aval técnico sin
mediar declaración alguna de su parte revela, cuando menos, una lectura
preocupante y desesperada por notoriedad para demostrar prudencia en lo
económico.
Su desempeño en entrevistas públicas, como la sostenida con el científico Montoya y con Rosa María Palacios, dejó ver dificultades para sostener un debate técnico sin recurrir a descalificaciones o evasivas. Ese patrón, repetido en distintos escenarios, alimenta las dudas sobre su capacidad para comunicar propuestas concretas bajo cuestionamientos.
Víctor es un luchador
Político, por Alfonso López Chau
Todavía no se ha desligado del
todo de los vínculos juveniles y la admiración por la agenda de Víctor Polay
Campos, líder del grupo terrorista Movimiento Revolucionario Túpac Amaru
(MRTA), ni de sus declaraciones a favor del liderazgo de Abimael Guzmán, cabecilla
del grupo terrorista, “Sendero Luminoso”. Mientras ese capítulo de su biografía
política permanezca sin una explicación clara y documentada, el flanco seguirá
abierto.
El problema no es si López Chau es o no "de izquierda". El problema es la coherencia entre discurso y práctica, el respeto a la institucionalidad y la claridad programática. Sube en las encuestas, lo cual no es poca cosa, pero le falta todavía lavarse la cara un poco y decirnos a los peruanos cuál es su verdadero plan. Los políticos rara vez lo hacen, es cierto. Pero podría intentarlo. Un poco más de sangrecita electoral, de esa que da coraje y no solo imagen, le vendría bien en la mesa.
¡Un poco más de sangrecita, para
la mesa del señor López Chau!
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