Ricardo Belmont (Obras) despierta y el dinosaurio naranja tiembla. ¿Cuáles son sus propuestas en educación?

Belmont frente al dinosaurio naranja: una ley de jubilación bloqueada, un magisterio convocado y una batalla que los docentes ya ganamos en el 2021.

 


Por Leonardo Serrano Zapata

"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." —Augusto Monterroso

Jaime Bayly lo anunció ayer sin rodeos: soñó con Keiko Fujimori liderando las encuestas presidenciales. No es una metáfora nueva, pero sigue siendo incómoda. El dinosaurio de la política peruana resiste, se adapta y vuelve a rugir cada cinco años, con las mismas garras y una narrativa renovada, dispuesto a conquistar el poder por la vía que su padre Alberto no pudo en los 2000: de ahí la renuncia por fax y la postulación al Senado japonés. Es nuestro Godzila político: una cabeza que se regenera cada elección.


En ese mismo sueño, cuando Bayly estaba a punto de gritar que aquello era una pesadilla, aparecen dos figuras: Ricardo Belmont avanzando firme en el segundo lugar y, detrás, Carlos Álvarez. La pregunta que todo el Perú debe hacerse ya está sobre la mesa: ¿cuál de los dos será el que, por cuarta vez, le corte la cabeza?

Los antecedentes hablan solos. Ollanta Humala la venció vestido de rojo, con un discurso de izquierda. Kuczynski lo hizo con traje, tecnocracia y el cuy como mascota. Pedro Castillo, con sombrero y los maestros de escolta. Tres hombres distintos, tres estilos opuestos, un mismo resultado. ¿Será ahora Belmont, con Obras y su octogenaria astucia política, el cuarto en lograrlo? ¿O tomará ese lugar Álvarez, o López Aliaga? Ninguno tiene el camino libre. Pero cuanto más alta es la torre, más estruendosa será la caída para la hija de Alberto Fujimori.

Si los peruanos nos permitimos soñar —como lo hizo Martin Luther King, quien nos legó: — “Tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter”—, la pregunta de fondo es otra: ¿tendremos la memoria y el carácter suficientes para derrotarla por cuarta vez? Para que ruede en el piso, una vez más, la voz que amenaza con fraude cada vez que pierde.

La aritmética es simple: si Keiko pasa a segunda vuelta, el país se enfrentará a otros cinco años de polarización, bloqueos y la amenaza del fraude como argumento permanente. ¡Qué pesadilla! No seremos libres, aunque lo cantemos orgullos. Será una batalla democrática que tendremos este 12 de abril. Pero antes de hablar de votos, hay que hablar de lo que está en juego.

Datos recientes de la UNESCO señalan que aproximadamente la mitad de los países del mundo pagan a sus docentes un salario inferior al de otras profesiones con niveles similares de calificación (Grupo de Alto Nivel sobre la Profesión Docente, 2024). Esta disparidad ha generado una crisis de estatus que aleja a los jóvenes talentosos de la carrera docente. Para que la profesión sea atractiva y retenga a los mejores, es crucial ofrecer salarios iniciales competitivos y vías claras de promoción profesional (UNESCO, 2025).


Hablar de reivindicación docente no es politizar la educación: es reconocer una realidad que los organismos internacionales llevan años documentando. Muy distinto a lo que hizo la exministra Marilú Martens, quien —con la anuencia de la periodista Milagros Leyva, en entrevista para El Comercio— llamó "profesores de miércoles" al magisterio rural para referirse al ausentismo, desconociendo las condiciones de extrema vulnerabilidad en que ejercen su labor. Y no es la única contradicción: Martens también se mostró contraria al aumento salarial docente, ignorando lo que los expertos a nivel mundial llevan años advirtiendo.



La misma Martens, hoy directora de CARE Perú, anunció que la organización recibirá en 2026 una nueva subvención del Ministerio de Educación —bajo la gestión de la ministra María Esther Cuadros— para trabajar con docentes rurales de la amazonía. Los peruanos llevamos seis años financiando esos proyectos: durante la dirección de Martens al frente a la ONG (2020–2025), CARE Perú recibió aproximadamente S/ 16,7 millones, la gran mayoría del total de S/ 18,9 millones transferidos entre 2019 y 2025. ¿Cuáles son los resultados? ¿Por qué continúan las subvenciones a la misma ONG?

Es de esperar que Belmont, Álvarez o López Aliaga pongan fin a ese vínculo, o seguiremos financiando a quienes luego desprecian a los docentes del país.

Dignificar la profesión implica reconocimiento social y condiciones laborales acordes con las aspiraciones que la sociedad deposita en sus maestros (UNESCO, 2025). La revalorización no puede ser un discurso vacío que exija vocación a cambio de precariedad.

En ese contexto, ¿qué propone Ricardo Belmont? El plan de gobierno del partido Obras contempla:

  • Reducir la deserción escolar en áreas rurales y marginales al 5% en cinco años.
  • Capacitar de forma continua al 100% de docentes rurales, con foco en estrategias pedagógicas.
  • Elevar la tasa de aprobación al 80% en cinco años.
  • Mejorar la infraestructura educativa en un 55% en zonas urbanas y un 40% en zonas rurales.
  • Culminar 1 500 obras paralizadas en escuelas y postas de salud a nivel nacional.

La estrategia financiera descansa en dos pilares: reasignar partidas de gasto corriente y subsidios ineficientes hacia inversión social, y usar asociaciones público-privadas exclusivamente para proyectos de gran escala con alta rentabilidad social.

En declaraciones públicas, el candidato Ricardo Belmont ha reconocido que el aumento salarial docente para docentes de Educación Básica, técnica y universitaria y la pensión de jubilación serán una realidad en su eventual gobierno. Posición muy distinta a la de Keiko Fujimori: la ley de jubilación docente, aprobada por el Congreso que el fujimorismo controla, sigue sin promulgarse, durmiendo en el despacho del presidente del Congreso, Fernando Rospigliosi.

La candidata del partido Fuerza Popular, ya anunció que la enviaría al Tribunal Constitucional para evaluar su constitucionalidad, escudándose en el argumento del equilibrio fiscal y el gasto público. Una señal inequívoca: al fujimorismo poco le importa la reivindicación docente. No hay agenda educativa, solo venganza política contra los maestros que votaron en su contra en el 2021. Es la revancha contra quienes ya le cortaron la cabeza una vez.

Este 12 de abril, es hora de que los docentes del Perú se sumen a la batalla democrática. De demostrar que tenemos memoria, que conocemos a nuestros adversarios y que estamos dispuestos a volver a cortarle la cabeza al dinosaurio, quizás por última vez.

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