La ministra Esther Cuadros invitó a la rectora de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Jeri Ramón Ruffner, al comité de evaluación del CNE 2026-2029
Foro Educativo ha alertado que la convocatoria para renovar el Consejo Nacional de Educación no ofrece garantías reales de autonomía. En los próximos días se sabrá si esa preocupación estaba justificada.
Por Leonardo Serrano Zapata
La ministra de Educación, María Esther Cuadros Espinoza, conformó mediante la Resolución Ministerial N.° 226-2026-MINEDU el comité encargado de evaluar las propuestas para integrar el Consejo Nacional de Educación (CNE) para el período 2026-2029. Cinco integrantes. Tres de su despacho. Dos invitadas por ella.
Los funcionarios son Ebert Hernán Ordinola Ramírez,
jefe de Gabinete del Despacho Ministerial, quien preside el comité; Sandra Inés
Ramírez Méndez, viceministra de Gestión Institucional; y Gerber Sergio Pérez
Postigo, viceministro de Gestión Pedagógica.
Las invitadas externas son Marcela Benavides
Alfaro, presidenta del Directorio de Empresarios por la Educación, y Jeri
Gloria Ramón Ruffner de Vega, rectora de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. Ambas aceptaron la invitación directa de Cuadros Espinoza.
El caso de la rectora Ramón Ruffner de Vega añade
una capa que no puede ignorarse. Desde el 12 de mayo, estudiantes y docentes de
la UNMSM tomaron la Ciudad Universitaria en rechazo al Proyecto de Ley N.°
12736, que habilitaría la reelección inmediata de rectores y vicerrectores —una
norma que permitiría a la propia rectora continuar en el cargo más allá de
julio de 2026, cuando vence su mandato. La toma continúa, e incluso hay pedido
público exigiendo su vacancia. Las actividades académicas fueron paralizadas.
Ramón Ruffner respondió interponiendo una denuncia penal contra los
estudiantes.
Que la ministra haya convocado a integrar un comité
sobre autonomía educativa a una rectora que enfrenta una pugna interna que
cuestiona presuntas intenciones de querer perpetuarse en el poder no es una
coincidencia menor. Es una señal sobre el tipo de perfil que se considera
idóneo para evaluar quiénes deben integrar el CNE.
Una institución nacida para ser
independiente
El CNE fue creado como un órgano consultivo y
autónomo del Ministerio de Educación. La Ley General de Educación, en su
artículo 81, lo define como un espacio integrado por personalidades
representativas de la vida nacional, con capacidad de opinar de oficio sobre
los asuntos fundamentales de la educación peruana. Su propósito: construir
política educativa más allá de los intereses de los gobiernos de turno. Más de
veinte años después, el legislativo no se ha preocupado en darle herramientas
para proteger su autonomía.
La propuesta de Foro Educativo: postergar y legislar
Foro Educativo lo advirtió el 7 de mayo: la
convocatoria se desarrolla sobre una base institucional debilitada. El Decreto
Supremo N.° 002-2023-MINEDU redujo el número de consejeros de 25 a 12, acortó
sus mandatos y restringió quiénes pueden presentar propuestas. Sin esa ley, el
CNE depende estructuralmente de la voluntad del ministro(a) de turno.
El patrón documentado: dos
casos, una misma mano
Los antecedentes son concretos. En 2025, para
completar el período 2023-2026, se designaron dos consejeros en procesos
cuestionados. El primero: Alfredo Hermenegildo León Sánchez, director de la
Oficina Nacional de Educación Católica (ONDEC), incorporado mediante la
Resolución Ministerial N.° 134-2025-MINEDU en un proceso que duró menos de una
semana y contó con solo dos postulantes. La pregunta sobre si su perfil fue
objetivamente superior al del otro candidato nunca recibió respuesta pública.
El segundo: Mery Tairo Urbano, identificada
públicamente como amiga de infancia de la expresidenta Dina Boluarte, quien
ingresó al proceso mediante una autopropuesta individual sin respaldo de
ninguna institución. El comité que elevó esa candidatura al despacho
ministerial de Morgan Quero estaba integrado, entre otros, por María Esther
Cuadros Espinoza.
La arquitectura es siempre la misma: el comité
recibe propuestas, elabora una recomendación en sobre lacrado y la eleva al
ministro o ministra de turno, quien decide de manera unilateral, sin publicar
los fundamentos y sin mecanismo de impugnación. Óscar Becerra lo aplicó. Morgan
Quero lo continuó. Cuadros Espinoza, quien participó activamente en los
procesos anteriores, está a punto de hacerlo.
El protocolo: criterios y
ambigüedad incorporada
En su primera sesión, celebrada el 28 de abril de
2026, el comité aprobó el protocolo de evaluación. Los criterios abarcan
pluralidad de visiones, diversidad geográfica, disciplinaria, cultural, de
género, religiosa y de trayectoria educativa. Los requisitos mínimos incluyen
formación superior completa, al menos diez años de experiencia profesional y no
incurrir en las incompatibilidades del artículo 4 del Reglamento Interno del
CNE.
Que estos criterios existan, pero no son públicos es lo cuestionable. Pero como señaló Foro Educativo, el proceso no define con claridad los criterios de evaluación ni ofrece garantías suficientes de independencia y pluralidad. La observación es precisa: los criterios son lo suficientemente amplios como para justificar casi cualquier selección.
Sin indicadores objetivos ni ponderaciones explícitas, el margen de discrecionalidad del comité —y de la ministra que recibe su propuesta en sobre lacrado— permanece intacto.
En los próximos días podría conocerse quiénes integrarán el CNE 2026-2029. Ese momento será la prueba. Si los nuevos consejeros tienen trayectoria independiente y perfil plural, el proceso habrá resistido sus propias debilidades. Si no, podría quedar confirmado lo que Foro Educativo advierte: que mientras la decisión final dependa exclusivamente del ministro de turno, el CNE no es un consejo autónomo.
Es una formalidad con protocolo. Un cargo de designación política de un gobierno transitorio para dejar su semilla en la chacra política en que se ha convertido el sector educativo del país.
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