PRONABEC en crisis: casi seis millones en deudas y Keiko Fujimori con Roberto Sánchez sin respuestas sobre el futuro del programa de becas
El programa que dio acceso a la educación superior a quienes el Perú siempre ignoró está quebrado por dentro: S/ 5,967,100.44 sin cobrar, becas sin financiar y una clase política que habla de educación solo cuando conviene.
Por Leonardo Serrano Zapata
Hay una pregunta que ninguno de los dos candidatos ha respondido con claridad: ¿qué harán con PRONABEC? El Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo lleva 14 años siendo la apuesta más concreta del Estado peruano por cerrar la brecha de acceso a la educación superior. Entre 2012 y 2025, más de 108 mil peruanos culminaron estudios gracias a sus programas.
Casi seis millones sin cobrar
PRONABEC atraviesa simultáneamente cuatro
crisis. La primera es institucional: el programa está en proceso de
reingeniería, lo que en el lenguaje burocrático peruano suele significar
parálisis disfrazada de reforma. La segunda es presupuestal: el Congreso en el
presupuesto 2026, decidió no financiar 20 mil becas comprometidas. Algunos han
intentado culpar a la exmandataria Dina Boluarte, a la exdirectora de PRONABEC
o al exministro de Educación Morgan Quero —quien hizo pública su renuncia al
partido Ciudadanos por el Perú—. Falso. Quien aprueba el presupuesto es el
Congreso, no el Ejecutivo de turno.
Durante el debate presidencial, Roberto
Sánchez señaló como responsable político del desfinanciamiento de PRONABEC a
Keiko Fujimori, dado que Fuerza Popular encabeza la bancada con mayor número de
representantes. El argumento tiene sustento: quien controla el Congreso
controla el presupuesto, pero excluye un hecho, Sánchez es parlamentario ¿Qué
acciones realizó para observar, garantizar o discutir el presupuesto de
PRONABEC? Por lo visto, sus esfuerzos habrían sido insuficientes.
La tercera crisis es la ausencia de mecanismos eficaces para cobrar deudas. Al 31 de mayo de 2026, según el Anexo 1 del Informe N.° 4627-2026-MINEDU/VMGI-PRONABEC-DIBEC-SUS, existen 534 exbecarios con deuda vigente por pérdida de beca, acumulando del 2012 – 2026 un total de S/ 5,967,100.44, con una deuda promedio de S/ 11,174.35 por persona. La cifra representa apenas el 0.49% de los egresados, pero esconde algo más grave: un sistema de control reactivo y burocrático que no funciona. Las preguntas siguen sin respuesta: ¿cuál es el plan para recuperar ese dinero? ¿Dónde están estos profesionales? ¿Algunos podrían estar ejerciendo docencia en universidades privadas o trabajando en el gobierno de turno?
La cuarta, la denegación constante de acceso a la información pública sobre lo qué ocurre en PRONABEC. Ante el requerimiento de información sobre los exbecarios que no retornaron al país —pese a estar obligados por ley— y sobre quienes utilizaron el mecanismo de "reconversión" que les permitía dictar entre dos y doce charlas para acreditar el Compromiso de Servicio al Perú, PRONABEC respondió con una negativa. A través del Informe N.° 1059-2026-MINEDU/VMGI-PRONABEC-DIAB, firmado por Victoria Gabriela Galicia Chacalcaje, supervisora de procesos del Equipo de Bienestar, y con la conformidad de Mabel Milagros Herrera Castañeda, directora de Acompañamiento Socioemocional y Bienestar, la institución denegó el acceso a la información pública por considerarla confidencial. El Tribunal de Transparencia revisará esa denegación. Cuando lo haga, sabremos quiénes no retornaron al país y se beneficiaron de la norma que flexibilizó el cumplimiento de devolver al Estado lo que invirtió en ellos. Quizás algún parlamentario quiera trasladar la misma inquietud a la ministra de educación. ¿Quiénes no retornaron al país luego de una beca financiada por todos los peruanos?
Compromiso de Servicio al Perú
La Resolución Directoral Ejecutiva N.°
086-2026-MINEDU/VMGI-PRONABEC aprobó una nueva norma técnica que regula el
Compromiso de Servicio al Perú: la obligación de los becarios de retribuir al
país, mediante servicios profesionales, la inversión recibida. El tiempo de
servicio equivale al período financiado, con un máximo de tres años para becas
y seis meses para créditos educativos.
La norma elimina los mecanismos laxos del
pasado, exige relación directa entre las actividades y la carrera financiada, e
incorpora interoperabilidad con bases de datos de la SUNAT, el MTPE y la
SUNEDU. Son avances reales, pero tardíos. Lo que no resuelve es igualmente
revelador: no precisa si el servicio puede prestarse de forma presencial o
virtual, no establece criterios claros para evaluar la afinidad entre el
voluntariado y la carrera financiada, y deja márgenes de discrecionalidad que
pueden convertirse en nuevas fuentes de arbitrariedad.
La pregunta que nadie responde
Las bancadas más numerosas del próximo
Congreso bicameral serán las de Fuerza Popular, liderada por Keiko Fujimori, y
Juntos por el Perú, liderada por Roberto Sánchez. Ambos se disputan la
presidencia este domingo. Ambos heredarán un PRONABEC en reingeniería, con 20
mil becas sin financiar y un programa de retorno social apenas estrenado que
necesita recursos, voluntad política y conducción técnica para no convertirse
en otro trámite sin consecuencias.
La deuda de S/ 5,967,100.44 no es solo una
cifra contable. Es la medida exacta de lo que ocurre cuando el Estado invierte
en personas y luego no tiene la capacidad de verificar que esa inversión
regrese a la sociedad. Con ese dinero se habrían podido financiar más de 500
becas adicionales.
Lo que está en juego
PRONABEC no es un programa más. Es la apuesta
más democrática que ha tenido la educación superior peruana en su historia
reciente. Dejar que se deteriore en silencio, entre recortes presupuestales y
reformas inconclusas, no es una omisión técnica. Es una decisión política sobre
quiénes merecen tener futuro en este país.
El domingo, 2.5 millones de jóvenes elegirán
al próximo inquilino de la Casa de Pizarro. Y ninguno de los dos candidatos ha
dicho, todavía, qué piensa hacer para ofrecerles uno.


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