El LUM seguirá abierto, pero la disputa por la memoria recién comienza.
El reciente anuncio del ministro de Cultura, Alberto Beingolea: «Ya lo dije bien clarito, no voy a cerrar el LUM”, de que el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM) no será cerrado, despeja una duda administrativa, pero abre una pregunta más profunda: ¿Cómo será el trato del gobierno de Keiko Fujimori con las víctimas de terrorismo?
Por Leonardo Serrano Zapata.
Según fuentes cercanas al sector Cultura, lo
que realmente está en discusión no es la existencia del edificio, sino su
propuesta museográfica. El espacio podría mantenerse, pero su contenido —los
paneles, los testimonios, la forma de narrar lo ocurrido entre 1980 y 2000—
podría transformarse de manera significativa.
Un museo nacido en disputa
Inaugurado en 2015 e impulsado por el escritor
Mario Vargas Llosa tras una donación del gobierno alemán, el LUM fue concebido
como un espacio para honrar a las víctimas de la violencia política y afianzar
una cultura democrática de derechos humanos. Desde entonces, nunca ha estado
libre de controversia: sectores militares, políticos y académicos han
cuestionado su enfoque, mientras organizaciones de derechos humanos lo
defienden como herramienta de memoria y reconciliación. El museo, en el fondo,
siempre fue también un campo de batalla simbólico entre distintas lecturas del
pasado reciente.
Ese debate no es nuevo. En abril de 2025, publiqué como se desarrollaba el debilitamiento institucional del LUM durante el gobierno de Dina Boluarte, sugiriendo que el proyecto original de Vargas Llosa había perdido fuerza, incluso suspendiendo actividades sin explicación oficial.
La memoria
también tiene una dimensión política
Lo que distingue esta discusión de un simple debate cultural es su proyección electoral. De acuerdo con proyecciones de CPI Research para 2026. Si miramos las elecciones generales de 2031 podría haber cerca de 8,9 millones de electores menores de 35 años, alrededor del 30% del padrón nacional: uno de cada tres votantes. Con la mitad de ese porcentaje cualquier candidato estaría en segunda vuelta presidencial.
Se trata de una generación que no vivió el terrorismo, como si lo vivimos los ciudadanos y sobre todo nosotros, las víctimas del terrorismo en el Perú, o que era muy pequeña para recordarlo, y que construye su comprensión de esos años a través de la escuela, la universidad, los medios, las redes sociales, la familia y espacios de memoria como el LUM. Cualquier cambio en el relato del museo se sumará, entonces, a las fuentes con las que estos jóvenes interpretan su historia reciente.
No hay evidencia de que una institución
cultural, por sí sola, determine el voto de millones de personas: la conducta
electoral responde a factores como la economía, la seguridad, el empleo o el
liderazgo de los candidatos. Pero tampoco puede negarse que museos, textos
escolares y políticas de memoria participan en la formación de valores cívicos
y en la manera en que la ciudadanía entiende el papel del Estado.
El ministro Alberto Beingolea cerró la
discusión sobre un eventual cierre del LUM, pero abrió una discusión más
importante: ¿qué criterios orientarán una eventual renovación de su contenido?
Revisar una narrativa museográfica no es solo
cambiar imágenes, sino decidir qué hechos, testimonios y responsabilidades se
destacan ante las nuevas generaciones.
Si ese ejercicio se hace con rigor histórico y
pluralidad, puede fortalecer el espacio de memoria; si responde a intereses
partidarios, corre el riesgo de reemplazar un relato cuestionado por otro
igualmente parcial. Con casi nueve millones de jóvenes camino a las urnas en
2031, cómo el Perú decida recordar su pasado seguirá siendo, también, una
decisión política.
Mi padre en el LUM
El Lugar de la Memoria (LUM) preserva la
memoria de los mártires de Huarmaca (Piura). En sus instalaciones existe una
placa conmemorativa, el SOT2 PNP (f) Leonardo Serrano Vílchez (mi padre), quien
falleció el 4 de febrero de 1993 junto a otros dieciséis policías —entre ellos
el mayor PNP Roberto Morales— durante una emboscada perpetrada por miembros de
Sendero Luminoso.
Ante esta situación, inicié las gestiones para
ubicar el diploma y la medalla correspondientes. Fui citado por el funcionario Wildor
Rodriguez. La entrega ocurrió de manera informal el 25 de febrero de 2026 en la
Defensoría de la Policía del Ministerio del Interior (MININTER). Una secretaria
me entregó ambos objetos en el ingreso de la institución, sin la presencia de
ninguna autoridad. Así, sin más.
Una
pregunta queda pendiente: ¿Cómo será el trato del gobierno de Keiko Fujimori
hacia las víctimas del terrorismo?
Reparaciones pendientes: educación y memoria
El nuevo gobierno también tendrá una
responsabilidad pendiente: fortalecer el cumplimiento del Plan Integral de
Reparaciones (PIR), establecido mediante la Ley N.º 28592 y reglamentado
por el Decreto Supremo N.º 015-2006-JUS.
Las reparaciones en educación han sido
modificadas en diversas oportunidades y muchas víctimas consideran que el
acceso a determinados beneficios educativos se ha reducido, especialmente
respecto a oportunidades de formación superior, posgrados y segundas
especialidades.
Asimismo, el programa de becas dirigido a víctimas, como Beca REPARED, enfrenta el desafío de ampliar su cobertura y garantizar que más beneficiarios puedan acceder efectivamente a oportunidades educativas.
El Ministerio de Educación, bajo la conducción
de Antonio Chang, deberá explicar cuál será su política de reparaciones
educativas hacia el 2029 y cómo garantizará el cumplimiento de los objetivos
establecidos por el PIR.
Muchas víctimas continúan esperando una
reparación integral. Persisten problemas de acreditación documental,
dificultades administrativas y brechas en la cobertura de las reparaciones
económicas y educativas.
El futuro del LUM y el futuro de las
reparaciones tienen un punto en común: la decisión de qué historia contará el
Perú y cómo tratará a sus víctimas.
Para quienes no tienen tiempo de visitar el
LUM, al dar clic podrán hacerlo a través de una visita 360:
https://lum.cultura.pe/visita360
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