Ministro de educación Jorge Marticorena respalda a Ebert Ordinola Ramírez y lo mantiene en la comisión de transferencia pese a los cuestionamientos sobre sus diplomados
Mientras el ministro de Trabajo, José María Solano, renunció tras un reportaje de Cuarto Poder que cuestionó un certificado de trabajo, el ministro de Educación, Jorge Marticorena —quien desde el Congreso exigía ética y transparencia— mantiene su respaldo a su secretario general, Ebert Ordinola Ramírez, pese a los cuestionamientos sobre sus diplomas y lo integra a la comisión de transferencia de gestión.
Por Leonardo Serrano Zapata
Hay una simetría incómoda en el Ministerio de Educación. Jorge Marticorena llegó al cargo como el escudero político del presidente José María Balcázar, y hoy mantiene a su lado a un protegido de la exministra María Esther Cuadros, nos referimos al abogado Ebert Ordinola Ramírez, secretario general del ministerio, cuya hoja de vida acumula cuestionamientos sin resolver.
Como congresista, Marticorena integró la Comisión de Ética Parlamentaria del 2023-2025, y votó a favor de investigaciones contra parlamentarios cuestionados. Ese accionar lo preceder, me pregunto si: ¿aplicará la misma vara cuando el cuestionado sea uno de sus colaboradores más cercanos? La secretaría general del MINEDU rinde cuentas directamente al despacho ministerial.
En
Pasos Perdidos hemos publicado que Ebert Ordinola adquirió la Secretaría General el 10 de junio, con un sueldo mensual de 25 mil soles, tras un ascenso meteórico: de locador FAG en el Viceministerio de Gestión Pedagógica a jefe del Gabinete de Asesores de la exministra María Esther Cuadros, y de ahí, en menos de tres meses, a la máxima jefatura administrativa del sector.
Imagen referencial de los tres diplomados presentados por Ebert Ordinola Ramírez para diversos cargos entre ellos Secretaría General del Ministerio de Educación.
Ese ascenso se sustentó en tres diplomados de 240 horas emitidos por IPERAG, entidad privada sin aval de SERVIR ni de universidad reconocida , y en un diplomado adicional cuya entidad emisora, CEPEG, no figura en su sistema de certificados digitales. La empresa IPERAG promociona "certificación inmediata", por tres diplomas a 60 soles. Esa documentación fue aceptada meses antes por la gestión de Cuadros para justificar el contrato FAG de Ordinola, cargo que, habría representado cerca de 390 mil soles en honorarios en dos años.
Ordinola no solo permanece en el cargo: ha sumado responsabilidades como representante ante la Derrama Magisterial y líder sectorial ante la comisión que supervisa la adhesión del Perú a la OCDE, uno de los procesos técnicos más exigentes del Estado.
El contraste con el Ministerio de Trabajo es revelador. El exministro José María Solano González dejó el cargo tras un reportaje de Cuarto Poder que reveló una investigación por presunta presentación de certificado laboral no reconocido por la empresa de courier JCU SRL; la presión política hizo insostenible su continuidad. En Educación, en cambio, el funcionario cuestionado sigue en su puesto, participa en la transferencia de gobierno y conserva la confianza del ministro Marticorena.
Reunión de instalación en el MINEDU del Equipo de Transferencia de Gestión del Titular Entrante (ETTE) fecha 8 de julio de 2026. Fuente: Ministerio de Educación.
De hecho, Ordinola Ramírez como secretario general, junto a otros funcionarios lideran el equipo que representa al Minedu en la transferencia hacia la nueva administración. Del otro lado los enviados por el partido Fuerza Popular: Luis Antonio Alemán Nakamine (responsable), Lorena Gavilano Iglesias y Carlos Miguel Paredes Díaz.
Gavilano Iglesias, exsecretario general del ministerio, también cuestionado anteriormente. Fuentes del propio ministerio señalan que la letrada habría sido invitada a renunciar durante la gestión de Cuadros por discrepancias con la entonces titular del sector. Lo que habría permitido que Ordinola la suceda en el cargo.
El ministro que firmó el compromiso de integridad institucional el 8 de julio habría que preguntarle: ¿Dónde está el Marticorena que desde el Congreso hablaba de meritocracia e integridad? La ética pública no puede ser discurso para la oposición y concesión para los allegados.
El ministro y odontólogo aún puede transparentar la documentación de Ordinola, ordenar verificaciones e iniciar investigaciones administrativas de oficio. O puede optar por el silencio que protege a los propios mientras exigía rigor a los ajenos en el legislativo.
Si continúa esa defensa, la educación peruana pierde por goleada. Señores del legislativo, ¡que alguien pite la falta! ¡Penal!
Comentarios