Vivir más, aprender más: Semana internacional de los estudiantes adultos
Cada segunda semana de setiembre, el calendario cívico escolar peruano marca la semana internacional de los estudiantes adultos.
Según el INEI (2026): “En el año 2025, el 6,6% de las mujeres de 15 y más años de edad no sabía leer ni escribir, mientras que en los hombres la tasa fue de 2,7%, lo que evidencia una brecha de 3,9 puntos.”
En el Perú, el
analfabetismo entre mayores de 60 años llega al 14 % (20.8 % en mujeres y más
del 30 % en el campo), lo que genera una barrera del 33.6 % en el adulto mayor
rural que frena la inclusión financiera y la economía plateada. Esta exclusión
empeora en las zonas rurales —donde el 44.6 % de hogares alberga adultos
mayores— debido a que la migración juvenil dejó a un 10.1 % de los mayores de
80 años en dependencia crítica y sin redes de apoyo.
Aunque el Ministerio de
Educación cuenta con el Programa Nacional de Alfabetización (PAM), su avance es
limitado: en 2025 solo matriculó al 2.3 %, postergando la oportunidad de que
adultos de 55 años a más ganen autonomía para leer recetas médicas, evitar
estafas por WhatsApp, entender contratos o ayudar a sus nietos.
Frente a esto, los 1440
Centros de Educación Básica Alternativa (CEBA) públicos ofrecen una opción
gratuita y flexible desde los 14 años para terminar la primaria (ciclos inicial
e intermedio) y completar la secundaria en dos años mediante la modalidad
semipresencial o a distancia (ciclo avanzado para mayores de 18). Por ejemplo,
el CEBA público Teresa González de Fanning ofrece ese servicio a distancia de
forma gratuita.
Sin embargo, pese a que 8
millones de jóvenes y adultos que no culminaron su educación básica
(ENAHO,2026) la Educación Básica Alternativa (EBA) en el proyecto de
Presupuesto 2027 no evidencia un incremento sustancial y proporcional a la
magnitud de esta brecha.
Aunque algunas partidas
presentan aumentos puntuales —como el Programa de Alfabetización, cuyo
presupuesto proyectado pasaría de S/498 mil en 2026 a S/531 mil en 2027—, otras
actividades centrales de la EBA mantienen prácticamente el mismo nivel de
financiamiento.
La pregunta que queda
abierta es si este monto permite financiar efectivamente la duplicación
prometida durante todo el año y atender una eventual ampliación de
beneficiarios.
En 2025, el acceso a la educación superior en el Perú (para jóvenes de 17 a 24 años de edad) registró una tasa de matrícula del 36,7% y una asistencia neta del 33,1%. Este acceso presenta profundas brechas territoriales, ya que la matrícula en áreas urbanas alcanza el 39,7% frente a un postergado 24,5% en el área rural. Asimismo, se evidencia una desigual brecha de origen étnico-cultural: los jóvenes cuya lengua materna en la niñez fue el castellano registran una tasa de matrícula del 37,9%, mientras que aquellos con lengua materna nativa solo alcanzan el 25,4%
Finalmente, la semana
internacional de los estudiantes adultos, nos debería invitar a mirar el
contraste que resulta aún más relevante: millones de peruanos que no culminaron
su educación básica siguen esperando una política de inclusión educativa de
mayor escala.